Siempre torpe y distraída, y pensando en pájaros pintos o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche.
Y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua...
Un pez solo en su pecera se entristece y entonces basta ponerle un espejo y el pez vuelve a estar contento...
Pero el amor, ésa palabra...
Veamos, pues, que resulta más fácil hacerse preguntas filosóficas que contestarlas.
Bah! Simplemente estás tan habituada al mundo que te ha dejado de asombrar.
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